Cuando uno habla de Peru, vienen a la cabeza algunos iconos que creemos representan este pais, Jaime Bayly, Laura en America, Fujimori, y con respecto al turismo las lineas de Nazca y obviamente Machu Picchu.
Nos sentimos afortunados en haber recorrido este hermoso pais, es momento de agradecer a sus gentes su hospitalidad, su nobleza y su calor humano. Podemos decir que el encuentro con Peru, se hizo desde el mismo momento que tomamos el bus en Bogota, un 70% de los pasajeros eran peruanos, recordamos a Maria que iba con su mama, a Carmen quien nos conto una historia increible de como llegando a Barcelona en España, encontro sus maletas destruidas y que a raiz de eso la Aerolinea XXX, "creo que ese era el nombre" le respondio no solamente comprandole ropa y dandole una nueva maleta, sino que ademas le pago unos dias hotel cinco estrellas, le dio trabajo con la empresa y le dio tiquetes a cualquier destino que quisiera del mundo durante 10 años, guauuuuuu que suerte, lo que nos parecia absurdo era que todos los años los utilizaba siempre para ir a Peru. NOoooooooooooooo porque no los utilizaba para ir al otro lado del mundo, esa era la gran pregunta que nos haciamos.
Aprovechando que hablamos de los pasajeros, quiero mencionar a un bogotano tambien que no queria simpatizar mucho al comienzo con los pasajeros que no le quedo mas opcion que socializar ya que el viaje era extremadamente largo y se hacia muy aburridor estar solo, el iba a visitar a su novia en Lima, ahora recuerdo que cuando llego ella estaba en otra ciudad con otra persona, uyyyyyy que dolor pegarse un viaje tan largo y que le salgan a uno con esas, tambien recordamos a una colombiana que tambien viajaba con su madre y tambien se llamaba Carmen, quien viajaba a Guayaquil a encontrarse con su novio, a pesar de estar solo dos dias de recorrido con ella, logramos buena empatia e incluso la molestabamos porque 10 horas antes de llegar a Guayaquil ya se estaba maquillando y arreglando para que su amado la encontrara hermosa, a ella si le fue mejor que a nuestro desafortunado amigo.
Los otros pasajeros que recordamos con alegria es el de una madre relativamente joven que viajaba con su hijo que tendria maximo 6 años, lo particular que vale la pena recordar es lo despistada de la madre que en las salidas que haciamos como por ejemplo en Lima, una que otra vez se olvidaba de su hijo, y de no ser por nosotros, esta pobre señora seguramente hubiera llegado a Santiago, ciudad a la cual se dirigian, totalmente sola. Lo otro que recordamos es la impaciencia del niño preguntando si ya casi llegabamos, pobrecito no tenia nocion del viaje tan largo que estaban haciendo, muy comico escucharle decir a la mama "en que pais vamos" y saber que hasta ahora estabamos en Cali y le faltaban 5 dias mas de viaje.
Compañeros de viaje

Despues de una amplia introduccion, ya es hora de empezar hablar de lo que imagino es el verdadero motivo de interes de los que consultan el blog; la entrada a Peru la hacemos llegando a Mancora, poblacion del departamento de Piura, donde paramos a comer, pedimos un ceviche estando a la expectativa de como lo preparaban, podemos decir que no tenia el picante que conocemos todos, ya que era acompañado de Camote, un tuberculo para mi algo azucarado, y recordamos que llevaba maiz tostado, no se si era una especialidad del restaurante, o es parte del famoso ceviche peruano, lo cierto es que nos parecio original y muy rico.
El calor en Mancora nos obligaba a tomar una cerveza, en Peru, como en Ecuador y Bolivia, se suele tomar la cerveza por litro, algo que no existe en Colombia donde el tamaño maximo es de 300 mililitros, incluso recuerdo en Chulumani - Bolivia, uno de los pueblos amazonicos de los yungas que al pedir dos cervezas la gente nos miraba con asombro viendo que tomabamos cada uno, una cerveza, mas adelante nos explicaban que la tradicion era pedir una cerveza y repartirla en vasos a los que estaban en la mesa, en fin pecamos de garosos, aunque yo diria de sedientos.
Mancora, nos recibio tambien con un hermoso paisaje del mar pacifico con algunas palmeras ocasionales donde veiamos turistas desprevenidos en busca de la ola que los consagrara como surfistas, y con un desierto misterioso que frecuentemente nos avisaba de su presencia a traves de pequeñas tormentas de arena que se desprendian de sus imponentes dunas.

Estos dos paisajes nos custodiaron durante todo el trayecto costero en tierras peruanas hasta la ciudad de Lima.
Si han seguido consagradamente estas cronicas, recordaran que les dijimos de lo importante que era llevar en equipaje de mano que le permitiera a uno cambiarse de ropa, bueno ahora imaginense, ya llevamos tres dias de viaje, estamos en pleno sol y tenemos la misma ropa.
El comentario de la ropa se debe a la frustracion de haber llegado al terminal de transportes de Chiclayo y ver como todos nuestros YA amigos de viaje aprovechaban para tomar una ducha, cambiarse de ropa y nosotros resignarnos hasta llegar a La Paz. Sin embargo nuestra recursividad para evitar que nuestros cuerpos se precipitaran hacia su descomposicion nos llevo a comprar un par de limones y experimentar con ellos nuevas propiedades higienicas que nos permitieran por lo menos levantar nuestros brazos sin ningun tipo de verguenza.
Como se han podido dar cuenta mi estilo literario, narrativo, periodistico o como lo quieran llamar es el desorden cronologico, guauuuu que estilo, lo anterior se traduce en intentar hacer una reseña ordenada que a medida que se recuerda algo, lo escribo sin ninguna contemplacion ni consideracion con mi lector.
Llegamos a un momento que la cronica podia haber cambiado de rumbo, pero al final decidi ser mas literal con el viaje corriendo el riesgo de que parezca mas desordenado.
Unas horas mas de viaje y estabamos en Chimbote, como olvidar ese puerto pesquero que media hora antes a su llegada nos recibia con un olor que a medida que nos acercabamos era insoportable, y para infortunio nuestro el bus tenia que parar ahi, haciendo un gran esfuerzo bajamos, y nos parecia increible como sus habitantes podian convivir tranquilamente con ese ambiente, preguntando a los peruanos, nos decian que era un puerto muy importante para la economia de la region, donde la harina de pesacado era utilizada para una gran variedad de usos industriales.
Despues de varios dias estabamos en LIma, alli hariamos una larga parada antes de tomar el autobus que nos llevaria a La Paz, en este tiempo salimos un poco por la ciudad, pudimos ver unas edificaciones que hablaban del desarrollo de la ciudad, recorrimos algo del centro historico, aprovechamos para hacer llamadas, ir a internet, pero todavia nada de ducha, nada de cambiarnos de ropa, que horror, todavia faltaba dia y medio.
Mas adelante hablaremos un poco mas de Lima, cuando estemos de regreso de Bolivia, era el momento de decir adios a nuestros amigos de viajes, cuando se esta 24 horas al dia durante mas de tres dias con la misma gente, es inevitable crear lazos, se hizo lo habitual que siempre se hace, los buenos propositos, los deseos de volvernos a ver pero desafortunadamente nada de eso pudo prosperar.
El autobus que nos llevaria a La Paz, era mas modernos, de dos pisos, por ende el viaje era mas comodo, el mismo cansancio ayudaba a que se nos pasara el tiempo rapidamente, recuerdo que paramos en Ica un momento, donde cambiamos un par de palabras con una peruana muy bonita y a quien le hablamos de Laura en America, a lo cual no pudo evitar sentir verguenza, y la verdad era una pena que un programa barato de television pueda perjudicar tanto la imagen de un pais.
Sin entra mas en detalle sobre el resto del viaje por Peru, podemos decir que fue una larga noche de viaje en la cual se durmio placidamente, al otro dia estabamos en desaguadero, frontera con Bolivia, una vez mas muy atentos a la policia de lado y lado, el Titicaca nos decia adios a Peru, pero con la certeza de que en poco tiempo estariamos volviendo para conocerlo con mas detalle.