Por fin Bolivia

Como deciamos antes el Titicaca era la despedida de Peru pero al mismo tiempo la bienvenida a tierras bolivianas, durante mas de una hora de recorrido no dejabamos de admirar este hermoso lago, considerando el lago mas alto del mundo, era verdaderamente infinito e imponente, a pesar de ya tener algun conocimiento de la cultura andina atravezando Ecuador y Peru, en lo personal la diferencia con Bolivia era mas marcada, no hay duda que lo mas caracteristico es encontrar una gran mayoria de su poblacion intacta, de verdad es increible encontrarse con un pais casi en su totalidad indigena, era la primera vez que teniamos un contacto directo con esta raza totalmente pura, recuerdo sus rostros quemados por el sol, los niños descalzos abarrotandose sobre nosotros, pidiendonos en forma insistente cualquier moneda, el camino lo recreaba los nativos que ocasionalmente encontrabamos con sus wuawuas a su espalda caminando al lado de la carretera, en ese momento mi corazon palpitaba fuertemente, me sentia explorando algo totalmente desconocido y al mismo tiempo muy atractivo. No veia la hora de llegar, no solamente para asearnos sino por conocer, era como un segundo aire que tenia en el viaje, y que bueno hacerlo justo cuando hasta ahora se comienza a conocer con mayor detalle. Y bueno llego el momento donde la historia podria tomar un matiz diferente y estoy seguro que algunos lectores esperarian mayor fidelidad en el relato pero por obvias razones es importante realizar algun tipo de alteraciones que al final no cambian en nada la cronica sobre el viaje. Despues de cinco dias malolorados, maltrajiados, y todo lo malo que se puedan imaginar llegamos al terminal de La Paz, 3600 metros de altura nos daban la bienvenida , todavía recuerdo la pequeña fanfarria que escuchamos al salir del bus, y el encuentro con una vieja amiga conocida en un viaje realizado de intercambio a Francia, la cual junto a su familia nos acogerían durante nuestra estancia en Bolivia. Tomamos un taxi rumbo a su casa en el barrio Irpavi, el cual quedaba a las afueras de la ciudad, y enseguida nos percatamos de la presencia del Illimani, una montana de los andes realmente imponente, que inmediatamente dijimos que queríamos conocer, pero nos advirtieron que era una larga travesía que implicaba contar con los equipos adecuados, sin duda una ilusión óptica nos engañaba al pensar que un paseo que calculábamos en media jornada se debería hacer en dos o tres días como mínimo. Camino a la casa de nuestra amiga observábamos a la gente tomando taxis ya ocupados, lo cual nos explicaban no eran un simple taxi, eran conocidos como trufis, los cuales eran obviamente unos taxis que hacían varias rutas recogiendo pasajeros, fue algo curioso pero luego lo aprovechamos ya que era algo económico. Una vez llegamos hicimos todos los saludos y presentaciones correspondientes y una vez instalados, la carrera a muerte al baño para tomarnos una ducha y ponernos al día con nuestro aseo y yo diría con nuestra salud. Finalmente después de haber desempolvado el talco y el desodorante y volver a levantar la cabeza y mirar a la gente sin vergüenza, comenzamos enseguida a disenar nuestro itinerario por la ciudad de La Paz y las rutas que tomariamos para conocer gran parte de Bolivia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ad Maiorem Dei Gloriam¡¡¡

Compadre, me hace feliz saber que estas siguiendo tu leyenda personal.

Un fuerte abrazo Fabio, Dios los bendiga siempre.

JAVIER ANDRES RUIZ T.