Atrás quedó la magia de Cuzco y Machu Picchu, llegamos muy temprano a Arequipa, afortunadamente el cielo estaba despejado y pudimos observar la imponencia del Misti, un volcán inactivo que se eleva hasta los 5800 metros que desafortunadamente solo lo pudimos ver ese momento.
Camino al centro de la ciudad tomamos un colectivo el cual nos paró varios metros adelante y que a causa de nuestro cansancio y las maletas casi no logramos tomar, llegamos y el cansancio me obligó a tomar una siesta en un parque, seguimos y veíamos una ciudad muy diferente a las otras ciudades peruanas que habíamos visitado, muy colonial, con todas sus casas blancas, museos que desafortunadamente era muy costoso su entrada, un acento que nos parecía gaucho, todos los taxis eran Daewoo Tico, y recibíamos invitaciones a sitios turísticos aledaños como un canon y otros sitos naturales.

Para recordar está el colegio Bill Gates y el desplante de nuestro intenso amigo peruano, se acuerdan? El que quería que le tomáramos fotos cada rato, él nos había prometido atendernos cuando llegáramos a Arequipa pero que nos evadió mientras nuestra corta estadía allá.
Ya teníamos muestras de cansancio, queríamos mar, playa, cerveza y dormir, así que como dicen los transmilenios: próxima parada – Trujillo. La idea de ir allá fue gracias a un encuentro con unos muchileros colombianos que nos sugirieron ese lugar, principalmente Huanchacho, donde podríamos acampar y tomar un segundo aire. Llegando a Trujillo inmediatamente cojimos el bus a Huanchaco, no queríamos seguir caminando, ya llevábamos mes y medio desde que salimos desde Colombia haciendo este viaje y por un momento ya queríamos terminarlo, coger un avión y estar de nuevo en Bogotá.
Llegamos acampar a Naylamp, tomamos nuestra carpa, votamos las maletas y a dormir. Ya más relajados, improvisamos un partido de futbol, conocimos al anfitrión el cual muy amable nos relacionó con dos inglesas y una alemana que nos asombró su facilidad para hablar cinco idiomas.

Luego fuimos con ellos a donde un suizo amigo del peruano, nos tomamos unas cervezas y luego volvimos a nuestro campamento, allá se encontraba un peruano que imagino era el Mitch Bucanon de Huanchaco que había logrado enamorar a una canadiense, junto a ellos tomábamos unas cervezas mientras mi primo ya dormía en la carpa, luego llegó un indígena, quien nos contaba historias de sus ancestros y quien nos dio a tomar un bebedizo del cactus San Pedro, el cual me puso a volar, y me involucró dentro de sus relatos épicos entre los clanes que vivían en esa región.
Al otro día con un guayabo a reventar salimos a comer algo, dimos con una pizzería donde observábamos imágenes del desierto, pensando que era en Egipto, y cuando preguntamos al dueño, gran sorpresa cuando nos dijo que esa era la cultura Chan Chan, la cultura de barro más antigua de América y que se encontraba a tan solo 20 minutos de allá.
Hasta ese momento los planes de nosotros eran seguir derecho hasta Colombia, pero tal noticia nos obligaba a cambiar de planes, hacer un pequeño esfuerzo e ir a conocer esta cultura.
Salimos y por economizar algunos pesos, hicimos auto stop en una camioneta, en ese momento recordaba cuando en los buses de Piura escuchábamos música peruana hecha por unas señoras que era bastante divertido. Llegamos a Chan Chan, algo realmente impresionante, pienso que son esos premios que se dan a la constancia y terquedad del viajero.
Era una cultura preinca, lo cual indica su gran antigüedad, había un lago en medio de la mitad donde extrañamente habían unos pingüinos, una pequeña necrópolis, unos grabados que impresionantemente se conservaban intactos, parecía un sitio estratégicamente construido, ya que ni los vientos fuertes del pacífico ni las tormentas de nieve parecían afectar este patrimonio, pero tal vez lo que hacía encantador el sitio era su soledad, cero turistas, cero ruidos, y a pesar de eso tenía un valor histórico mayor que el mismo Machu Picchu, a lo mejor el turismo se maneja muchas veces no solamente por su atractivo sino también por el manejo político y el despliegue publicitario que se le de para que una región pueda tener un jalonamiento económico que se beneficie de la explotación del turismo.
De esta manera termino un primer ejercicio de relato en el que comparto con mi familia, amigos y allegados una experiencia de viaje realizada entre diciembre 2001 y enero 2002 junto a mi primo Nicolás por los países andinos. Un viaje que recomiendo 100% hacer a todos, creo que para los que vivimos en Colombia es una excelente alternativa tomar camino hacia abajo, es una forma de decir que no vale la pena humillarse frente a una embajada americana a jugarse el balotto para ver si nos dan la visa americana para ir y enriquecerlos todavía mas haciendo turismo en su país con nuestros miserables sueldos, no quiero sonar como un che guevara, un bolívar o en el peor de los casos un chavez, solo soy alguien que sugiere otras posibilidades, de conocer regiones con mayor identidad cultural que nosotros, con gente humilde, con características muy parecidas a las nuestras, los animo a que hagan este recorrido, muy seguramente van encontrar gente muy hospitalaria y amable.
3 comentarios:
lo mejor que he visto hace tiempo, me encanta que se vea desde otra perspectiva a los tipicos de los sitios de viaje que uno encuentra por internet
Muchas gracias por compartirnos tu experiencia
Muchas gracias por tus consejos y recomendaciones, esperamos nos sigas alimentando nuestros espiritus viajeros.
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