Y ahora lo que todos quieren conocer en Perú – Machu Picchu –Peru 3 parte

Era nuestro principal objetivo desde que salimos de Colombia, estar en Perú y no ir a Machu Picchu sería algo imperdonable. Sin embargo trataré de no abordar temas que muy seguramente todos encontrarán en Internet, así que buscaré aportar con temas que aparentemente no son tan importantes, pero que pienso yo, pueden recrear más la historia partiendo de vivencias personales. Cuando uno está dispuesto a conocer uno de los sitios turísticos mas visitados de América Latina, tiene que ser consciente de dos cosas, primera que el sitio estará atestado de turistas y segundo que los precios por la primera razón que les comento son altísimos, así que ya estábamos mentalizados de lo que nos esperaba, sin embargo nos dimos una buena sorpresa. Salimos de Puno por la noche, con la advertencia de que teníamos que estar en Cuzco lo mas temprano posible para poder ir a la estación de tren, ya que solo salía un tren por día a Aguas Calientes, pueblo donde se tomaría un bus que finalmente lo llevaría a uno a Machu Picchu. Por lo tanto teníamos que estar a las 5:30 en Cuzco, el viaje según nuestros cálculos nos permitía estar allá a las 3:30, así que íbamos muy bien de tiempo. Sonará absurdo, pero a pesar de haber llegado con dos horas de anticipación, decidimos dormir en el bus un rato, el cual se convirtió en un ratote que nos dio las 7:00 en el bus, ya no había nada que hacer, nuestros planes se iban al piso, y tocaba conformarnos con esperar al otro día. Resignados por haber perdido el tren, comenzamos a caminar por las calles de Cuzco, y rápidamente nos sorprendimos por lo colonial de la ciudad, sus calles empedradas e inclinadas, las casas con alguna homogeneidad en sus fachadas, y muy cerca de la estación una plaza central rodeada de columnas que cubrían los senderos peatonales, con une pequeña fuente en la mitad de la plaza. Lo increíble de esta historia fue haber encontrado a dos peruanos que tenían una agencia de viajes en la cual nos ofrecían el tour ese mismo día a Machu Picchu incluyendo otros sitos turísticos a menos de la mitad del precio que costaba haciendo el tour tradicional. Inmediatamente sentimos desconfianza pensando en que nos querían quitar nuestro dinero, así que estábamos atentos a cualquier movimiento sospechoso, sin embargo escuchamos su propuesta para saber de que se trataba. El paseo sería mas económico para nosotros si viajábamos como peruanos, para ello nos dieron dos documentos de identidad, los cuales teníamos que memorizar y sin especular mucho tratar de fingir el acento, pero al final nos dimos cuenta que lo mejor era quedarnos callados. El trayecto que los peruanos hacen es tomar el tren desde Oyataitambo, un sitio donde existen algunas ruinas incas, hasta Aguas Calientes y de ahí el bus a Machu Picchu. Una vez llegamos a Oyataitambo en bus, tendríamos que esperar el bus, el tiempo pasaba y ya imaginábamos que nos iban a robar, mientras la espera decidimos comer mazorca hervida con queso, pero al poco tiempo llegó, la señora de esta clandestina agencia nos dio las ultimas indicaciones y pudimos abordar el tren sin problemas pero siempre pendientes de no llamar la atención de los policías. El viaje en el tren duraría un par de horas, nos sorprendía escuchar la bravura del río, era un sonido estruendoso que imaginábamos lo hacía poco navegable. La llegada a Aguas Calientes fue alucinante, un pueblo que parecía construido mágicamente, difícilmente se podía divisar el cielo en algunas partes ya que estábamos totalmente abrazados por las montañas, con pendientes exageradas en piedra decoradas con cualquier clase de souvenirs que ofrecían a los turistas. Tuvimos la fortuna de quedarnos en un hotel confortable donde debíamos descansar para el recorrido del día siguiente. Muy temprano nos llamaron del hotel, y fuimos a buscar el bus asignado, como era de esperarse lleno de turistas, salvo un peruano con el que compartimos viaje, el cual nos tomó como sus fotógrafos de cabecera pidiéndonos el favor de tomarle fotos cada 10 minutos en cualquier sitio que consideraba era lindo para mostrar a su familia. El camino nos ofrecía una vista impresionante, montaña arriba observábamos la espesura de la selva, y los rastros de la carretera que dejábamos que parecían ser las huellas de un felino, bueno esto lo comento para ambientar mas la historia con algo de mitología inca. A la llegada todo el mundo sale precipitadamente del bus, a pocos pasos la entrada principal, foto va y foto viene para dar testimonio de nuestra presencia allá. Se puede apreciar vitrinas con abrigos exageradamente costosos hechos con alpaca bebe, una de los tantos camélidos junto a la llama, vicuña, guanaco, en fin nos explicaron mil veces la diferencia y solo puedo diferenciar la llama. Una vez adentro a pocos metros la panorámica general de Machu Picchu, la foto que todo el mundo ha visto, era imposible tomar una foto en ese momento, tocaba esperar pacientemente, y la verdad eso no es mi fuerte. A medida que se baja se va observando una ciudad empedrada, perfectamente delimitada de acuerdo a la cosmogonía de los incas, el guía nos habla de sus construcciones, de la sapiencia de los indígenas, de los rituales celebrados, de la imaginación para observar figuras, de la fuerza y la inteligencia para construir la ciudad, afortunadamente el tiempo para estar allá era prolongado, eso nos permitía visitar las ruinas con calma, contemplar el paisaje, disfrutar de la naturaleza, interactuar con otros turistas y buscar el ángulo que creíamos mas original para tomar las fotos.El relato seria infinito si me pongo a describir lo que se observaba, las puertas en forma de trapecio que hacían el sitio antisísmico, el sistema de riego que producía el aumento del agua, la forma de un cóndor sobre una piedra, etc. El camino de regreso sería el mismo, pero esta vez quisimos ahorrarnos unos dólares así que preferimos bajar a pie, un recorrido de casi dos horas saltando escalones en piedra lo suficientemente altos como para dejarnos totalmente molidos. Esa misma noche estábamos de nuevo en Cuzco, decidimos salir de rumba, ya que el ambiente en la ciudad lo ameritaba, esquina tras esquina recibíamos invitaciones de cortesía para tomar una copa, finalmente entramos a uno, el ambiente era espectacular, una fiesta realmente internacional, japoneses gays bailando en las tablas, hermosas escandinavas haciendo movimientos sensuales, peruanos buscando seducir alguna gringa, etc, lo realmente absurdo era que nosotros estábamos muyyy cansados por la genial idea de bajar Machu Picchu a pie, y como la suerte nunca avisa cuando llega, una mujer hermosa quería bailar con migo, pero físicamente estaba impedido de hacerlo, son cosas que solo le pasan a uno y que cuando se recuerdan dan un poco de coraje, hubiera sido una linda oportunidad de haber hecho un profundo intercambio cultural, jajaja. El otro día llegó el señor de la agencia a despertarnos al hotel para decirnos que fuéramos rápidamente a desayunar, guauuu, que gentileza y pensar que todo el tiempo estábamos con la desconfianza de que en algún momento nos iban a robar. Todo iba según lo planeado en el tour, ahora iríamos a varias pequeñas ruinas incas, estuvimos en Pisaq, en Sacsayhuamán, una fortaleza inca donde se hallaba una roca de una tonelada, que explicaban lo absurdo que era transportar una roca de tal peso en esa época. Acá reímos un rato tocando la piedra diciendo que realmente se sentía la energía, en una montaña se observaba el calendario inca, y de perfil el retrato de un indígena, aunque nosotros ese día desbordábamos de imaginación y hacíamos creer a incautos turistas que se podían observar otras cosas. Pudimos ver el sistema de cultivos en el valle del maíz donde decían se producían mas de 50 variedades, comprábamos artesanías super económicas, nos explicaban sobre los pequeños toritos en los techos de las casas que simbolizaban protección, conocimos Tambomachay un sitio religioso donde había un gran circulo en la mitad que nuestros conocimientos arqueológicos no dieron con su significado, pudimos observar de todo, incluso una chilena que nos mostró su mejor cara. No podíamos creer la suerte de haber hecho un tour tan barato, ahí conocimos unos chilenos que pensábamos eran árabes porque no podíamos entender nada de lo que hablaban, con los cuales parecía estábamos en el mismo plan ahorro así que en las paradas que hacia el bus para comer, nosotros nos dedicábamos hablar y a comer cualquier cosa rápida. De nuevo otra vez en Cuzco, ya estábamos impregnados de sabiduría, el conocimiento sobre los incas parecía ser suficiente, pero como sabíamos que esto solo se hace una vez en la vida, seguimos visitando museos en la ciudad, adivinen de que? Obviamente de los incas, fuimos a Qoricancha y otro museo, luego la catedral que tenia murales muy interesantes que mezclaban las costumbres indígenas con la evangelización de los españoles, donde se veían en la última cena en vez de un cordero un curí y la virgen vestida con polleras. Pero bueno ya era suficiente, el plan se había cumplido, ya nuestro objetivo se había alcanzado, era hora de seguir adelante.

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